De este par de días os dejo esto. Que tengo más carilla de felicidad, aunque cansada feliz. Y feliz por levantarme ayer y ponerme a estudiar, salir a tomar una cervecita en el bar de abajo de casa y encontrarme a una amiga. Que me encontró un pequeño curro dando clases particulares en el cole de la esquinita. El cole de las ilusiones. Dando clases a una profesora del cole. Felicidad es comer espaguetis carbonara mientras escuchaba temas de los ‘80, de los que ponían mis padres en vinilo , y prepararme un café americano mientras Silvio Rodríguez iba inundando cada rincón de mi casa. Seguir currando un poquito e irme a la calle de paseo. Pasear viendo esculturas de Rodin, y luego ir hasta el Picalagartos y plantarme allí dos horas a hablar de la vida del cangrejo con un amigo, y luego cenar en la Isla, que empezara a llover y no tener mi paraguas blanco de lunares de colores conmigo, ni nada para taparme, y correr por las calles hasta el arenal, viendo como la gente metía los pies en los charcos. Y hacer el ridículo con mis calcetines altos de Halloween con brujita naranja que se veían hasta la mitad de la canilla por tener los pantalones remangados como si viniera de pescar. Y que todo el mundo me mirara divertido. Y que se me antojara un chocolate calentito, encontrando una cafetería para tomarlo. Y luego entrar en Elefunk y escuchar a Ganrls Barkley una y otra vez… y observar a los pececitos de las peceras que iban cobrando vida según se les calentaba el agua con las bombillas. Y seguir corriendo bajo la lluvia reflejándome en los escaparates con mi look de niño pequeño revoltoso con los pelitos empapados y las orejas heladas… observar a la gente moviéndose a ritmo de tun tun pá en el Bauhaus como si estuviera visionando una de esas películas rancias malas (española… que me encantan las españolas, pero es la mejor forma de describirlo… de eso rancio español) antiguas y como si fueran los principios del bakala de los ‘90. Y luego llegar a casa… remolonear en la cama hasta las tantas y pasar el día acompañada de “mon amour”. Y luego estudiar hasta tarde… ver un perro con una bufanda en la calle, comer natillas, estudiar, y leeros y llegar hasta aquí para decir i’m alive!! y con esta miradita ¡hasta mañana!
